La Noche Cae: La Caída de Abbadon (Fin)

Alcanzar el desierto de La Desolación no fue realmente complicado, cosa distinta fue tratar de avanzar desde este lugar las regiones más alejadas. Toda la zona a partir de aquí está repleta de arena sulfúrica en la que sólo pisarla hace que mueras al instante. Todo este territorio forma parte de los dominios de Palawa Joko.

Para poder avanzar, tuvimos que aprender como movernos por la zona, y para eso sólo hay una forma: usar a las sierpes Junundu, unas criaturas que ya en su día usara el propio Palawa Joko para moverse por la zona, dado que éstas se deslizan entre estas terribles arenas sin ningún tipo de problema.

Puerta de La Desolación, Elona

Por ese motivo, conseguimos que el propio Palawa Joko, que hoy es un alma derrotada en esta zona, nos indique como debemos usar a las Junundu para nuestro propósito dado que sabemos que hay mortales que han llegado hasta el Palacio de Huesos donde Palawa Joko residía en vida.

Tras lograr usar a las Junundu nos desplazamos con ellas por toda la zona, siendo acompañados del propio Palawa Joko. Cuando alcanzamos el Palacio de Hueso ayudamos a Palawa a reunir a sus mejores generales así como sus seguidores y de esta forma conseguir reconquistar el Palacio de Huesos hasta ahora en manos de las tropas de Margoritas. Para poder avanzar más allá de donde estamos en La Desolación, y alcanzar las Ruinas de Morah donde Varesh Ossa pretende hacer su último ritual, será necesario primero que las Junundu aprendan una serie de habilidades. Si no lo conseguimos, nunca llegaremos.

Ruinas de Morah

Cuando alcanzamos por fin las Ruinas de Morah, Varesh ha logrado crear con habilidades nuevas concedidas por el propio Abbadon un portal en la zona, aunque todavía su ritual no se ha completado. En este lugar fue donde los cinco dioses derrotaron a Abbadon la primera vez y ahora, este lugar que lo mantenía encerrado, parece que va a desmoronarse en cualquier momento. Hemos de derrotarla a toda costa, o el antiguo dios volverá, saliendo del Reino del Tormento a nuestro mundo.

Logramos acabar con Varesh, pero… justo cuando esto ocurre, los muros de la prisión que retiene a Abaddon se rompen. Se crea un portal que nos arrastra a su interior y aparecemos en el mismísimo Reino del Tormento.

Tras aparecer en la región llamada Puerta del Dolor, nos percatamos de que Abbadon se alimenta tanto de las almas de los seres que le sirven como de los que asesina y todas estas almas acaban en el río del Reino del Tormento. Estas almas son extraídas por arañas, por lo que al poner pie allí, pensamos que si acabamos con ellas y las liberamos para que puedan ir a La Niebla Abbadon de señales y se aparezca ante nosotros, por lo que al menos tendríamos la oportunidad de acabar con él.

Dunkoro prefiere volver usando el portal y luchar en terreno conocido, aunque eso suponga tener que abandonar a estas almas a su suerte. Pero cambia de opinión cuando aparece ante él el alma atormentada de su hijo, que fue Lancero del Sol. Luchamos para liberar todas las almas que podemos, incluida la del hijo de Dunkoro que ahora será libre como todas las demás.

Kormir, que ha leído los textos apócrifos, ahora que está allí con nosotros, siente en ella más aún la presencia de Abbadon. Sigue encadenado pero busca la forma de liberarse y su poder crece. La única forma de poder contenerle es pedir ayuda a los Cinco Dioses.

Puerta del Tormento, en el Reino del Tormento

Puerta del Dolor, Reino del Tormento, Elona

Para ello accedemos a la Puerta de la Locura, allí hay un antiguo templo de los Seis Dioses, de una época muy anterior a la caída de Abbadon. El templo estuvo en su día en las Costas del Mar de Cristal, pero los Margonitas profesaban sólo disposición a seguir a Abbadon y fue tal su creencia que desfiguraron las estatuas de los demás dioses. Cuando Abbadon cayó, los sumió en el tormento y ahora los Margonitas son los dueños y señores de esta zona del Reino del Tormento. Para poder vencer hemos de cerrar las brechas abiertas y protegidas por los Margonitas a toda costa. Nada más acceder al templo se aparecen ante nosotros el Visir Khilbron que fuera el Liche y que fuera derrotado en el Anillo de Fuego sobre una de las Hematites. Y junto a él, aparece también Shiro Tagachi que lleva allí encerrado desde que fuera derrotado en Cantha. Los dos, fueron enviados al Reino de Tormento a cumplir condena, y no van a permitir que comulguemos con los dioses.

Puerta de la Locura, Reino del Tormento, Elona

Optamos primero por ir a cada altar y liberarlo de los Margoritas que los defienden. Una vez acabamos con ellos comulgamos en cada uno de los altares, donde las estatuas de los dioses están destruidas. Al quedar liberados de los Margoritas, las estatuas se recomponen. Grenth, Lyssa, Balthazar, Melandru y Dwayna se aparecen como avatares ante nosotros una vez sus altares quedan libres y Shiro Tagachi y el Liche son derrotados.

Los avatares nos indican que no estamos solos en la lucha contra Abbadon aunque éste sea un dios, que Dwayna está en nuestra compasión, Balthazar en nuestra fuerza, Melandru habita en nuestra armonía, Grenth en nuestra justicia y Lyssa en nuestra inspiración. Precisamente el avatar de Lyssa le dice a Kormir que ahora que ha leído y entendido los textos apócrifos, debe tomar una decisión que sólo le corresponde a ella.

Alcanzamos pues la Puerta de Abbadon, que es donde habita. Para poder derrotarlo la única opción es reforzar aún más sus ataduras y así hacerle mucho más vulnerable.

Tras varios intentos en los que hemos de esquivar su enorme poder, logramos vencerle. Pero al ser destruido todo el conocimiento y poder que guarda como dios que es, se desata, lo que provocará que todo el Reino del Tormento sea destruido. Pero sólo somos simples mortales, que acaban de darle un duro golpe a un dios inmortal. En ese momento, Kormir se da cuenta que ese es el regalo del que los avatares de los dioses le hablaban. Su regalo, es poder contener toda esa sabiduría por lo que sin pensarlo, se sacrifica absorbiendo el poder completo de Abbadon convirtiéndose desde ese momento en el Sexto Dios, la Diosa de la Verdad.

Kormir, convertida en Diosa

Kormir, ahora convertida en Diosa con un poder inimaginable, nos marca el camino de salida del Reino del Tormento. Volvemos a casa.

Elona, Tierra del Sol Dorado. Tierra de riquezas y abundancia. Tierra de héroes. Tierra protegida por sus campeones. Una sombra cubrió esta tierra una vez. La sombra de una oscuridad antigua y olvidada, la noche cayó y llegó el final de los Cinco Dioses. Con la caída de cada noche, llega el amanecer de un nuevo día. Y una época de nuevos héroes. En Elona, la Tierra del Sol Dorado.

Kormir divinizada en Elona

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