La Bella Ascalon

Viajar por Ascalon ha sido una gran aventura en si. Son muchos los enemigos que me he encontrado, pero más aún los amigos.

La Ciudad de Ascalon es un hervidero de personas. Parece mentira que haya tanta belleza, aún estando en guerra con los Charr al otro lado del Gran Muro Norte. Aquí he nacido, y me he formado como guerrero en la Academia de Ascalon. Formo parte de ella, igual que ella forma parte de mi.

Aún así, Ascalon es mucho más que su ciudad principal. Veya y yo alcanzamos La Abadia de Ashford tras cruzar el Condado del Lago. Allí, los dioses están presentes. El lugar es perfecto para el recogimiento espiritual, y los monjes que la custodian ayudan al viajero que alcanza sus terrenos.

Tras visitar las Catacumbas, nos encaminamos desde allí a la Hacienda de Barradin, para llevar noticias de la ciudad al Duque. El camino fue largo y repleto de peligros, dado que no sólo hay criaturas salvajes como lobos, o saurios, también hay ladrones por la zona. Pero llegar a la hacienda, mereció la pena el largo viaje.

Precisamente mientras estaba allí, recibí el aviso del príncipe encomendándome viajar lo antes posible al Fuerte Rarik, por lo que partí a los pocos días, tras agradecer al duque su hospitalidad.

El viaje era largo, cruzar Ascalon de oeste a este llevaría tiempo, y esperaba poder conocer más lugares antes de llegar allí.

En nuestro viaje, dejamos a un lado un lugar conocido como la Cima del Mago Loco, fue entonces cuando supe que Ascalon se me hacía ya pequeño. Se que al otro lado de esas montañas debe haber Enanos, y seguramente también Norn. Desde que era un crío y mi abuelo me sentaba en sus rodillas, he querido conocer a ambas razas que sé que forman parte de Tyria.

Tras dejar a un lado la Explanada de los Débiles, alcanzamos el Valle del Regente, que nos aproximaría a Fuerte Rarik desde sus bosques y valles.

Allí todo se preparaba, y supe el qué nada más llegar. El príncipe había dado orden de reclutamiento para regresar a Ascalon lo antes posible. Allí, el rey Adelbern y su hijo, el príncipe Rurik me necesitan. Es un honor formar parte ahora de la Vanguardia de Ascalon, pero ahora sé que deberé luchar al otro lado del Gran Muro del Norte de la ciudad contra los Charr. La misión consistirá en traspasar el muro que defiende la ciudad y atacarlos. El rey no está de acuerdo con su hijo, que está convencido de que el muro aguantará cualquier intento Charr de conquista.

Los Charr son una amenaza… Y un muro no los detendrá.

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