El Regreso de Shiro Tagachi (Factions)

Cuenta la leyenda que un hombre quedó maldito. Y que su maldición y su historia le convirtieron en leyenda.

Cuando el Vigésimo Séptimo Emperador de Cantha gobernaba este hermoso continente, este vivía protegido en su palacio de la ciudad de Kaineng. Y a sus órdenes tenía a Shiro, un poderoso Campeón Canthiano admirado en todo el continente.

Un día cualquiera, una Vidente le profetizó a Shiro que sería una leyenda, que tendría grandeza y fortuna y que el emperador le concedería un gran honor. Shiro pensó que sólo eran palabras vacías hasta que comprobó que se hacían realidad al tener un golpe de suerte y encontrar oro, y muy poco tiempo después, el Emperador le nombró su guardaespaldas principal.

Shiro no creía en estas cosas, pero aquello le sembró la duda. Por eso, volvió a ver a la Vidente que le profetizó que el Emperador acabaría asesinándole durante el Festival de la Cosecha.

Y aunque Shiro mató a la Vidente por aquella terrible profecía, no pudo evitar dudar del Emperador cuando el día del Festival de la Cosecha, éste pidió a sus guardias que les dejaran entrar al templo a todos ellos, incluyendo en el grupo al propio Shiro, en contra de las órdenes que él mismo había dado. Y entonces, Shiro temió por su vida porque las otras dos profecías que aquella Vidente le echara, se habían cumplido. Sin poder evitarlo, pensó que el Emperador le estaba tendiendo una trampa. Por lo que en cuanto el Emperador se inclinó a orar en el templo, Shiro lo mató delante de todos los héroes de Cantha presentes en aquel momento.

Al ver aquello, trataron de detener a Shiro pero éste era el mejor blandiendo sus dos espadas. Acabó con todos ellos quedando sólo ante él dos héroes de renombre, el Campeón Archemorus de la Facción de los Luxon y el Campeón Viktor de la Facción de los Kurzick. Aunque ellos también eran los mejores, Shiro presentó batalla viéndose acorralado. Y mientras trataba de acabar con ambos, la asesina Vizu apareció por la espalda de Shiro logrando desarmarlo, y entonces ambos campeones usaron las propias armas del que fuera el mejor Campeón de Cantha contra él mismo.

Aquello no era lo que Shiro Tagachi quería para él. En ese momento, quizás se dio cuenta de cómo aquella Vidente lo había engañado. Lleno de rabia, dolor, e ira, segundos antes de morir, dio un terrible grito que provocó el llamado Viento de Jade. Aquel terrible acontecimiento petrificó el bosque más al sur del continente y convirtió el mar que bañaba aquella zona, en un mar de jade. Todo aquel que estaba a su alrededor murió con él y nada se salvó del terrible alarido, quedando el templo donde se celebraba cada año el Festival de la Cosecha hundido tras un tremendo remolino para después, quedar solidificado eternamente en el lugar que hoy es conocido como Aguas Inmóviles.

Cuenta la leyenda que cuando un mortal muere, habiendo sido un malvado criminal en vida, el dios Grenth le forzaba a servir como pastor como castigo para redimirse de los pecados. De esta forma, pasaba a ser llamado Enviado y se aparecían ante una reciente alma liberada, para guiarle a través de La Niebla.

Shiro Tagachi, un hombre de honor, murió tras ser engañado. Quiso tener fortuna y grandeza en vida, pero fue recibido por Grenth y acusado de asesino siendo condenado a ser un espíritu Enviado.

Pero Shiro no quiere la muerte. Sólo quiere una cosa: Venganza…

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