Las Profecías del Buscador de la Llama: Hacia Las Montañas Picoescalofriantes (4ª Parte)

 

Aliados, eso es lo que necesitamos ahora mismo si deseamos acabar definitivamente y se dónde podríamos conseguirlos si queremos ayudar a la Hoja Brillante y salvar a Tyria de los maléficos proyectos que el Manto Blanco tiene pensado.

Los Enanos de Deldrimor en las Montañas Picoescalofriantes son una buena opción. Dado que a nuestro paso por allí huyendo de Ascalon, les ayudamos con sus eternos enemigos los Enanos de Cima de Piedra. Y no estaba equivocado.

La Forja de Droknar, Montañas Picoescalofriantes del Sur

Tras viajar hasta La Forja De Droknar y contarles los detalles de mi misión, estuvieron de acuerdo en ayudarme en compensación por la ayuda que ellos mismos recibieron cuando cruzamos sus fronteras la primera vez. A cambio, y como aliados y amigos que son ahora, tengo intención de seguir ayudándoles con los contrincantes.

Cuevas Heladas del Pesar, Montañas Picoescalofriantes del Sur

Los enanos se ofrecieron a ayudarme a liberar a Evennia y a Saidra y luchar contra el Manto Blanco. Durante el rescate, logramos salvar a Evennia pero Saidra se sacrificó para ayudarnos. Los Mursaat pagarían por aquella muerte.

Teníamos que investigar cómo defendernos de los Mursaat. Hasta ahora, había costado demasiadas vidas los encontronazos que habíamos tenido contra ellos. Su Agonía Espectral era demasiado poderosa, y nosotros demasiado indefensos ante ella. Buscando consejo, los sabios enanos me comentaron que existía una cueva cerca de la frontera con Ascalon donde una antigua enemiga de los Mursaat quizás podría ayudarnos. Aquella era la posibilidad que necesitábamos tener a nuestro lado.

Campamento de Raknor, Montañas Picoescalofriantes del Sur

Minas de Hierro de Moladune, Montañas Picoescalofriantes del Sur

Tras viajar hasta Minas de Hierro de Moladune, pude hablar con esta nueva aliada, que no dudó un segundo en darnos sus conocimientos para la lucha. Mi armadura, fue bañada con Esencia de Eidolon. Ahora sí estábamos listos para luchar a un mismo nivel contra los Mursaat. De esa forma me enfrenté a Markis, al que la ayuda de los Mursaat ésta vez no le salvó la vida.

Campamento de Deldrimor, Montañas Picoescalofriantes del Sur

Con aquella victoria tan importante y de vuelta a agradecer a los enanos su ayuda, me llegó noticia de que nuestros aliados en Deldrimor habían sido obligados a abandonar su hogar.  Dignar Rompepiedras, el mismo enano que acabar con la vida de mi príncipe, el príncipe Rurik en Puerta de Escarcha en nuestro primer viaje hasta aquella región, lideraba ahora a los Enanos de Cima de Piedra y tras empujar a nuestros aliados fuera del territorio no iba a ceder terreno. Era hora de vengar la muerte de mi príncipe y ayudar así a nuestros aliados pagando así su ayuda. Mientras viajábamos a la capital de los enanos, un ejército del Manto Blanco liderado por el confesor Dorian que tras la muerte de Markis ahora es quién tenia el control, trató de arremeter contra nosotros antes de llegar a nuestro destino. Debíamos hacer algo inmediatamente, y el Rey Jalis nos indicó la solución más peligrosa pero más contundente. Debíamos asaltar la Torre del Trueno  y recuperar su hogar, acabar definitivamente con Dagnar Rompepiedras y cumplir venganza. Tras reunir al ejército del Rey Jalis y al ejército de los Enanos de Deldrimor nos lanzamos en batalla contra el Manto Blanco logrando acabar con la vida de Dorian, y dejando así diezmado y sin líder de ningún tipo al Manto Blanco.

La intervención del Visir Khilbron llegó a tiempo para tomar la Torre del Trueno y lograr nuestro objetivo final. Nuestros aliados podían volver a casa y nuestros enemigos, el Manto Blanco, huía despavorido. Khilbron nos informó de que con absoluta seguridad huirían al lugar de poder de los Mursaat y allí se reagruparían. Era el momento de asestar el golpe mortal a Los Mursaat y el Manto Blanco. Y no estaríamos solos en la batalla, el rey Enano Jalis, agradecido por nuestra ayuda, se uniría a nuestra lucha final.

Torre del Trueno, Montañas Picoescalofriantes del Sur

 

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Las Profecías del Buscador de la Llama: La Ascensión (3ª Parte)

 

Mapa de parte del Desierto de Cristal

Oasis de Amnoon, punto de partida al llegar al Desierto de Cristal

Dunas de la Desesperación… Aún resuena ese nombre en mi cabeza. Pero el viaje hasta allí será extremadamente largo. Tan largo como el camino a la Ascensión. Alcanzamos las costas del Desierto de Cristal llegando primero al Oasis de Amnoon. Desde allí planeamos cómo alcanzar nuestro destino.

Tuvimos que cruzar la zona llamada el Sendero del Profeta. Y mientras lo hacíamos, las gentes del lugar nos hablaban de las hazañas de su héroe de mayor renombre Turai Ossa. Fue en el Auditorio de los Héroes donde conocimos su historia completa, de cómo mandó construir el Templo de la Ascensión y de cómo Los Olvidados, señores del desierto, se enfurecieron. Y acabaron con ellos.

Dunas de la Desesperación y Fantasma del Héroe Turai Ossa

Auditorio de los Dioses, Desierto de Cristal

Rio Sediento, Desierto de Cristal

Cañón de Elona, Desierto de Cristal

Mi camino a la Ascensión debía pasar por localizar al espectro de Turai Ossa y conducirle hasta el Trono Pellentia, gracias a ello pudimos alcanzar el primero objetivo, Dunas de la Desesperación. A partir de ese momento, el héroe fantasma me indicó en todo momento cómo debía seguir mi camino. Primero debía purificarme, y sólo podía lograrlo alcanzado la zona conocida como Rio Sediento. Allí debería superar mi primera prueba, y tras cruzar el Círculo de Runas debí luchar contra mis imperfecciones. Una vez logrado aquel objetivo, el héroe me indicó que mi segunda prueba sería la Prueba de los Elonianos, pero para ello debía alcanzar el Cañón de Elona.

Roca del Augurio, Desierto de Cristal

 

 

Cañón del Destino, Desierto de Cristal

Aquí aprendí todo lo necesario sobre el pueblo de Elona. Después ayudé al Héroe a localizar los Cristales de Visión. Una vez localizados, reconstruidos y usados con aquellos que lo necesitaban, mi prueba quedaba conseguida, y listo para la tercera y última prueba, que me llevaría hasta Roca del Augurio, haciendo una leve parada en El Cañón del Destino.

Guarida del Dragón, Desierto de Cristal

Tumba de los Reyes Primigenios, Desierto de Cristal

Fue en Roca del Augurio donde la tercera prueba y más difícil tuve que superar. Enfrentarme a mí mismo. Aquella sin duda era la prueba de todas las pruebas. Cn la que más sufrí pero también con la que más aprendí. Tras superarla con un esfuerzo sobre humano, estaba preparado para mi viaje pero antes debía obtener consejo. El héroe me indicó que era el momento como Ascendido de pedir consejo al ser con más sabiduría en el Desierto de Cristal, motivo por el cual me indicó debía de viajar al norte, a la Tumba de los Reyes Primigenios y desde allí acceder a la Guarida del Dragón.

Dragones… Jamás había visto uno. Y allí estaba, ante mi, la Campeona de Kralkatorrik conocida como la Dragona Glint. Y precisamente ella me impuso la prueba que debía superar ya como ascendido: defenderla. Sólo así podría tener audiencia con la profeta. Glint me habló de Las Profecías del Buscador de la Llama y me aseguró que era el elegido que derrocaría a Los Ocultos. No podía creer que el tomo que había cargado conmigo hasta allí, me contara ahora mismo los mismos detalles que me diera en su momento su vendedor, y que estuviera precisamente delante de la profeta: la Dragona Glint.

Lo primero que me reveló era que los Ocultos no eran dioses, sólo una forma muy poderosa de los hechiceros conocidos con el nombre de Mursaat. Precisamente el Manto Blanco también conocía aquella profecía, motivo por el cual hacían todo lo posible por acabar con los elegidos, dado que sabían que uno de ellos acabaría con los Mursaat, motivo por el cual, el Manto Blanco acababa con sus vidas. Ahora la vida del resto de compañeros de la Hoja Brillante estaba en juego porque Markis acabaría con ellos a como fuera lugar. El plan era sacrificarlos en una Hematites al sur de las Montañas Picoescalofriantes.

Aquella era mi misión profética. La de acabar con esa amenaza definitivamente. Glint me abrió el portal a mi nuevo camino. Uno que ya estaba escrito en el tomo que portaba y que sólo finalizaría cuando cumpliera mi cometido.

Dragona Glint, Campeona de Kralkatorrik

 

Las Profecías del Buscador de la Llama: La Hoja Brillante (2ª Parte)

Mapa de La Región de Maguuma

Aún es como un sueño haber podido participar en ritual tan antiguo y haber cumplido la misión de dejar en su pedestal el Ojo de Janthir, formando parte de este antiquísimo ritual.

Ahora que el Manto Blanco necesita ayudar para volver recuperar a Los Elegidos que han sido secuestrados, formar parte de ellos es aún más importante para mi si eso es posible. Saul D’Alessio, que fuera exiliado de Kryta por sus fechorías y mal vivir, acabó fundando esta orden tras ser instruido por Los Ocultos, que le revelaron sus secretos, regresando a su antiguo hogar con esta revelación y creando la Orden. Compartió con Kryta su conocimiento nuevo, y un nuevo orden comenzó. Saul D’Alessio dio su vida protegiendo lo que creía, contra toda tiranía, y hoy se eligen a los ciudadanos más indicados de toda Kryta para que estudien las enseñanzas de los Grandes Maestros en el Templo de los Ocultos. Los Elegidos, como yo, hemos de transferir los conocimientos que adquiramos.

Por eso, cuando el grupo nuevo de Elegidos que yo mismo recluté, fue secuestrado por el grupo rebelde conocido como Hoja Brillante, sabía que mis pasos me llevarían mucho más allá de Kryta. Deberíamos alcanzar el interior de la Selva de Maguuma para tratar de dar con ellos.

Pantano de Hematites, Maguuma

Territorio Salvaje, Maguuma

 

Mis pasos me llevaron al interior de la selva y a un lugar conocido como Territorio Salvaje. Lo que desde luego no esperaba encontrar allí fue ver como Los Elegidos no eran torturados por parte de la Hoja Brillante. Mi misión era rescatarlos pero la no hostilidad de sus captores me hizo comprender que algo estaba ocurriendo. Y mi sorpresa fue aún mayor al comprobar que según sus captores, los habían rescatado de las garras del Manto Blanco. Aquello era realmente desconcertante, yo mismo había pasado por un ritual y ahora era miembro del Manto Blanco… yo había rescatado, localizado y llevado a aquellas personas para ser nombradas como Los Elegidos igual como yo. Y entonces, al abrir el tomo que comprara en Arco de León, y ver ésta información nueva y totalmente desconcertante en sus nuevas hojas, ahora impresas, comprendí que quizás estaba en el bando equivocado. Pero aún así, necesitaba comprobarlo. Necesitaba asegurarme de toda esa información nueva que Hoja Brillante me estaba proporcionado ahora. Y en ningún momento, ninguno de ellos se opuso a que hiciera mis propias comprobaciones, es más, me indicaron dónde debían llevarme mis pasos para poder comprobar todo el mal que el Manto Blanco pretendía hacer contra Kryta. Sólo debía ir hasta el Pantano de Hematites, donde un grupo nuevo de Elegidos serían llevados hasta aquel lugar para ser iniciados a un nivel superior. Y hasta allí fui. Y allí comprobé para mi estupor que efectivamente, el Manto Blanco, y sus cabezas principales eran sencillamente unos asesinos. Una vez allí, estos Elegidos fueron sacrificados ante mi atónita mirada para ser ofrecidos a los dioses paganos: Los Ocultos. Aquello no volvería a ocurrir jamás, yo mismo acabaría con los altos cargos del Manto Blanco. Y así lo hice. Pero evidentemente, aquello tuvo sus consecuencias.

Claro de la Aurora, Maguuma

Cascada del Guerrero, Maguuma

El Mirador del Druida, Maguuma

Círculo de Piedra de Denravi, Maguuma

Quizás el líder del Manto Blanco acabara de morir en mis manos, pero su segundo al mando no iba a quedarse quieto. En seguida, una orden de su puño y letra dejó bien claro que acabaría con lo que él aseguraba era una rebelión. A partir de ahora, toda la Hoja Brillante sería exterminada. Por ese motivo, tanto yo, ahora proscrito, como la Hoja Brillante tendríamos que huir. El primer lugar al que llegamos fue el Mirador del Druida, atravesando Cascada del Guerrero. Allí decidimos nuestro siguiente paso, debíamos alcanzar el Círculo de Piedra de Denravi, para así tener una oportunidad, y sólo había un camino, alcanzar primero Claro de la Aurora. Una vez alcanzamos aquella ubicación, podríamos llegar al Círculo de Piedra de Denravi. Lo que no esperamos fue ser emboscados casi cuando alcanzábamos nuestro objetivo. Y por poco no logramos llegar. Nuestra única opción era salir de Maguuma y dada nuestra posición en aquel momento había una opción, alcanzar de nuevo Kryta usando el paso de la Provincia de Rivera.

Precisamente en la paz del Círculo de Piedra de Denravi, un poderoso mago el visir Khilbron al vernos llegar usó su magia para avisar de todo lo ocurrido. Por fin un aliado en nuestra huída. Avisó al rey de Orr justo a tiempo de que la isla explotara y se hundiera en el mar. Por ello quisimos recompensarle, y para ello nos pidió una misión complicada: recuperar una antigua reliquia de su tierra natal conocida con el nombre de Cetro de Orr.

Alcanzar la Provincia de Ribera no fue tarea fácil, y mucho menos conseguir arrancarle el cetro al ahora jefe del Manto Blanco, Dinas que era quién lo poseía. Usando la ayuda de un espía dentro de sus fila, Markis, logramos sacar el cetro de la Provincia de Rivera y viajar con él hasta el Santuario Cay, donde el visir nos esperaría.

Provincia de Rivera, Kryta

Una vez alcanzamos el Santuario Cay, pudimos entregar la reliquia a su legítimo dueño. Y no fue hasta llegar allí, cuando descubrimos que el espía que hasta ahora nos había ayudado, nos había traicionado. De no ser por que el visir invocó con el cetro ayuda para intentar acabar con el ataque del Manto Blanco. Lo conseguimos pero a un precio muy alto. La Hoja Brillante cada vez estaba más mermada y dispersa… Debíamos conseguir de alguna forma tener ventaja. Entonces fue cuando el visir me contó que había una opción, una que ayudaría a la causa. Viajar hasta el Desierto de Cristal y descubrir allí los secretos que ocultaba, entre ellas superar la prueba de Ascensión, y si lo lograba, podríamos vencer a Los Ocultos y al Manto Blanco definitivamente.

Santuario Cay, Kryta del Sur

Las Profecías del Buscador de la Llama: El Manto Blanco y Los Elegidos (1ª Parte)

Mapa de Kryta

Creí que la historia que Gordon Ecker me contó al pararlo en Arco de León eran simples creencias de un mundo hoy alterado por todos los acontecimientos que han pasado. Y es curioso porque adquirí un tomo que llevo conmigo desde que partí de allí, aún con su historia en mi cabeza.

Parecía un tomo viejo, que creí lleno de historias fascinantes hasta que me di cuenta que sencillamente estaba encriptado. Y Gordon Ecker fue bastante claro en ciertos detalles, uno de ellos es que sólo podría saber qué contenía cada capítulo si alcanzaba con él el lugar al que estaba predestinado que llegara, para cumplir esa profecía.

Cuando le pregunté a qué profecía se refería, se limitó a decir: “La que Glint ha predicho ochocientos años antes de que ocurran”. Supongo que por eso le compré el tomo, porque siempre me han gustado las predicciones del futuro, y más si es sobre Tyria.

Y todo que quedó así, y me limité a pasar las hojas de un libro viejo y sin sentido, del que no comprendía nada. Mi misión en ese momento era clara, conseguir alcanzar el Litoral D’Alessio, y allí informar de todo lo acontecido hasta ahora en Ascalon, esperando que el Manto Blanco, encargados de el orden de Kryta supiera lo que, si no se impedía, acabaría ocurriéndole también a aquellas fértiles tierras. Y fue al llegar hasta aquí, el hogar de Saul D’Alessio, como si de magia se tratara, vi como una de las páginas del tomo llevaba el nombre de esta nueva zona a la que acababa de llegar. Y entonces comprendí que era yo quien debía escribir lo que acontecía.

Litoral D’Alessio, Kryta

Por fin en el Litoral D’Alessio pudimos informar al Manto Blanco de lo ocurrido. Y por fin teníamos una nueva misión, alcanzar la Costa de la Divinidad. Pero no antes de abrirnos paso por media Kryta.

Primero viajamos hacia el norte, alcanzando los Manantiales de Bergen. Y tras cruzar la Terraza de Nebo, Kryta del Norte y y las llamadas Tierras Malditas, nuestras misiones nos llevaron hasta Beetletun. Tuvimos que hacer parada de varios días allí para intentar ayudar y avanzar en nuestra misión de alcanzar zonas nuevas para los refugiados. Y a su vez, el tomo permaneció en silencio, su magia no hizo aparecer ninguna revelación nueva en sus páginas, así que sabía que todos aquellos lugares eran simple de zonas de paso.

Manantiales de Bergen, Kryta

Aldea de Beetletun, puesto fronterizo

Tras un largo y agotador viaje repleto de peligros y amenazas constantes por La Cortina Negra, obtuvimos nuestra recompensa al llegar a lugar sagrado: El Templo de las Edades.

Templo de las Edades, Kryta

Sé que los dioses partieron hacia La Niebla hace mucho, y que de momento, sólo postrándonos ante sus efigies podemos imbuirnos con su presencia durante un escaso momento. Pero para momentos de desesperación como el nuestro, es todo un consuelo. Y aquí están, las estatuas de los Cinco Dioses: Grent, Balthazar, Dwayna, Melandru y Lyssa. Lo que no esperaba, fue poder ver a Salma, la hija ilegítima del Rey Jadon (último Rey de Kryta) y de la Sacerdotisa Berea, lo que la hace descendiente directa del Rey Doric, rey de la que es ahora Tyria unida. Y aquí sigue, junto a los dioses, luchando por sus ideales a pesar de haber sido abandonada a su suerte por su padre el rey tras la invasión de los Charr. Decir que es un honor es quedarse corto, y espero que algún día mis descendientes sepan que luche junto a ella en estos tiempos aciagos.

Santuario Cay, Kryta

Con un largo descanso en esta zona, pudimos partir hacia Costa de Divinidad, y no fue hasta alcanzar el que sin duda es el lugar elegido para afincarnos, como refugiados, cuando el tomo de Las Profecías del Buscador de la Llama volvió a activarse. Y como invitado y miembro honorario del Manto Blanco se me ha invitado a formar parte de un ritual antiguo: La Prueba de los Elegidos. Ahora soy uno de ellos y deberé viajar al sur para localizar a otros como yo usando el Ojo de Janthir.

El viaje al sur fue recorriendo gran parte del ancho territorio y localizando a todos aquellos que fueran Elegidos. Sólo alcanzado el Puerto de Pescadores, pude depositar el Ojo de Janthir portando conmigo a gran número de Elegidos en mi camino.

Mis pasos en esta misión parecen querer llevarme a tierras mucho más lejanas que la propia Kryta. En estos lugares nuevos, el tomo me indica que tendré que volver a ellos, pero que mi misión de momento ha cambiado: Los Elegidos han sido tomados prisioneros por la Hoja Brillante, y deben ser rescatados. Deberemos adentrarnos en Territorio Salvaje en las Selvas de Maguuma, y allí será donde vaya.

Loamhurst, Pueblo de Pescadores donde se encuentra el Pedestal del Ojo de Janthir.

 

Las Antiguas Deidades

No todas las razas de Tyria adoran a los dioses. Cada raza, tiene sus propias creencias, y aunque admiten la presencia de estos en el pasado, no todas las veneran.

Es por ello, que cuando se habla de deidades, se habla de dioses adorados por la raza humana, mi raza.

Más antiguos que los Seis Dioses, y anteriores al Giganticus Lupicus, el que fuera el último gigante de Tyria en desaparecer, fueron los Dragones Ancianos (y que acabaron precisamente con el último gigante de Tyria), y estas criaturas han estado durmiendo durante miles de años, siendo olvidadas por las razas de Tyria durante muchísimo tiempo.

Antes de que los Seis Dioses cruzaran la Niebla, en Tyria se adoraba a los llamados “Antiguos Dioses“. Estos eran Dhumm y el predecesor de Abbadon. La información sobre ellos es escasa dado que mucha se ha perdido en los anales del tiempo.

Sobre Dhumm se sabe que fue el Dios de la Muerte y que su puesto fue usurpado por el Dios Grenth cuando cruzó la Niebla con sus cinco compañeros.

Los Seis Dioses que cruzaron la Niebla y que trajeron con ellos a la humanidad a Tyria convivieron a su llegada con Los Olvidados, con Los Videntes (casi extinguidos debido a su guerra con los Mursaat), los Mursaat y los Jotun (que eran los gobernantes de las Montañas Picoescalofriantes) como razas más antiguas. Mientras la humanidad se extendía, Los Olvidados decidieron no entrar en guerra con los humanos protegidos por los Seis Dioses y optaron por exiliarse al único lugar donde los humanos no podían vivir, El Desierto de Cristal. Allí son los guardianes de las Pruebas de Ascensión, sí como los seguidores y vigilantes del la Dragona Glint (El Dragón de Cristal). Los Seis Dioses pidieron a los Olvidados vigilar a la humanidad mientras construían Arah, la Ciudad de los Dioses, en Orr.

El Dios Abbadon, uno de los Seis Dioses antes de ser desterrado

Abbadon: Fue el dios del Agua y de los Secretos. Es el único dios que no regresó a la Niebla tras el Éxodo de los Dioses al ser desterrado. Se cree que sustituyó a un dios anterior a él y del que se desconoce el nombre. Los Margonitas, una civilización marinera, renegaron del resto de dioses y lo adoraban como dios único. Fue precisamente este dios quién entregó la magia a la humanidad, y el que debido a ello, provocó la guerra entre las razas de Tyria. Ante los ruegos del rey Doric a los dioses, la magia que fue concentrada en la Hematites (creación de los Videntes) para ser entregada a las razas de Tyria, fue dividida en cinco partes que fueron desperdigadas por el mundo, haciendo que la magia se debilitara. Debido a ello, Abbadon se enfureció con el resto de los dioses y entraron en guerra, tras transformar a la civilización margonita en criaturas etéreas demoníacas. Abbadon fue derrotado, y acabó con él, la Comandante de Los Lanceros del Sol, Kormir. A partir de ese momento, Kormir pasó a ser una diosa (la Diosa de la Verdad) y cruzó con sus compañeros al otro lado de la Niebla, tras el Éxodo de los Dioses. Abbadon fue arrojado a la Boca del Tormento, junto a sus criaturas siendo conocido su reino desde entonces como Reino del Tormento y donde aún permanece.

Estatua de Dwayna en el Punto de Ruta de Ministro en LInde de Divinidad

Dwayna: Es la diosa de la vida y del aire y es la líder de los dioses que cruzaron a Tyria a través de la Niebla, y la primera que se presentó a los humanos. La magia de aire es su especialidad y la aprenden los Monjes y los Elementalistas, algunos Parangones y Derviches de aire. También es la diosa de los viajeros.

Estatua de Melandru, en la Plaza de Melandru, Linde de Divindad

Melandru: Es la diosa de la tierra, de la naturaleza, los caminos y los refugios. Así como señora de la armonía. Los Guardabosques, los Elementalistas de Tierra y los Derviches de Tierra. Se dice que Los druidas de Maguuma adoraban a esta deidad.

Estatua de Grenth en la Plaza de Grenth, Linde De Divinidad.

Grenth: Es el dios de la Muerte, del frío y su antecesor fue Dhuum. Es el señor del Inframundo, de las almas, del sacrificio, de la oscuridad, de la ambición y del juicio. Los Nigromantes, los Elementalistas de Agua y los Ritualistas lo adoran.

Estatua de Balthazar, en la Plaza de Balthazar, Linde de Divinidad.

Balthazar: Es el dios de la guerra y del fuego. Los Guerreros, los Elementalistas de Fuego, los Parangones y los Monjes de ataque usan su don.

Estatua de Lyssa, en la Plaza de Lyssa, Linde de Divinidad

Lyssa: Es la diosa gemela, siendo la señora de la belleza y de la ilusión, del caos, de la suerte, del misticismo y de la dualidad. Es la diosa de los Hipnotizadores y también de los Asesinos. Existen leyendas que jóvenes que se detuvieron a contemplar una de sus estatuas quedando hipnotizados y muriendo de sed mientras la contemplaban.

Estatua de Kormir, en la Plaza de Kormir en Linde de Divinidad.

La Diosa Kormir, es la Inmortal encarnación de Kormir, la Mariscal de los Lanceros del Sol. Fue quién derrotó al dios caído Abbadon absorbiendo sus poderes divinos y tomando el Conocimiento y la Verdad como sus principales dones, y sacrificando su vida humana con aquel sacrificio.

Como dios menor, también está Menzies que es el señor de la Destrucción y medio hermano de Balthazar con el que lucha para controlar la Fisura de la Aflicción.

Los Seis Dioses: Balthazar, Lyssa, Dwayna, Grenth, Melandru y Kormir, abandonaron Tyria tras el destierro de Abaddon y la ascensión de Kormir a deidad, cruzando de nuevo la Niebla.

Su presencia puede verse al arrodillarse ante alguna de sus estatuas en ciertos lugares de Tyria. Algo que ocurría cuando viajabas por el mundo antiguamente. Ahora, la presencia de estos puede sentirse sólo en alguna de sus estatuas.

Los Espíritus te sean favorables

La Naturaleza y los Norn somos uno.

Quizás por ello, muchos de los míos elijan como profesión ser cazadores. Aun así, no sólo esta profesión es la única entre los Norn.

Seas de la zona que seas en las Montañas Picoescalofriantes, si eres Norn, un Gran Espíritu te guía. Y cada uno de ellos, tiene su propio rincón en la ciudad de Hoelbrak, así como diferentes altares allá donde vayas por estas montañas.

Los Ravendeath nacemos bajo la protección del cuervo. Y esto es así desde mis antepasados. Cuando hace 200 años mi tatarabuela fue la primera en dejar su hogar y buscar por toda Tyria su destino. Yo poseo el mismo don que ella tuviera en su día, por ello mi profesión es Elementalista. Fue la primera bendecida por el cuervo, y por ello también fue Nigromante, dado que el cuervo es el espíritu del Inframundo y de la muerte.

El Cuervo es sólo uno de los espíritus de los Norn. La Ciudad de Hoelbrak posee exactamente cuatro santuarios principales (uno dedicado a cada espíritu que en su día nos ayudara a viajar hacia el sur) y un santuario menor que todo Norn conoce y venera. El visitante de Hoelbark puede acercarse a cualquier de los santuarios y conocer a sus Oradores, que son los chamanes (havroun en mi lengua) más poderosos de cada uno de los espíritus. Los Havroun atienden las necesidades de los espíritus y son capaces de cruzar a la Niebla con su voluntad, sin hacer uso de portales, para reunirse con los espíritus salvajes.

Muchos de nosotros nacemos bajo la protección de la Osa. Este espíritu es muchas veces llamado Gran Espíritu. Creo que lo llaman así, debido a que una de nuestras grandes heroínas estaba vinculado a ella, y la fortaleza era su mayor virtud. Jormag, el Dragón Antiguo de hielo, susurró promesas de poder a Svanir y lo convirtió en el primer campeón del dragón, mitad Norn y mitad Oso, cubierto por completo de hielo y que es conocido segíun la leyenda como el Oso Norn, que también le robó a su hermana, Jora (nuestra heroína más famosa y antigua), la habilidad de “convertirse en oso”.

La estrategia y la valentía forman parte de las virtudes de los Norn nacidos bajo la protección de la Pantera de las Nieves. Este espíritu ayudó también a los míos a viajar hacia el sur de Tyria y por ello, se venera a estos animales que nos han protegido desde siempre.

El último de los santuarios, y no por ello menos importante, es el santuario dedicado a Lobo. La lealtad forma parte de sus dones principales, y su Chamán en el Santuario puede contarte historias increíbles sobre este espíritu.

Todos estos animales son protegidos por los míos, y están presentes en todos los rincones de Tyria en especial, en Las Montañas Picoescalofriantes. Si sabes dónde buscar, no sólo en Hoelbrak localizaras santuarios, también en otros puntos de nuestras tierras.

Es recomendación arrodillarse ante estos altares momentáneamente para pensar en el largo viaje comenzado, y esperar que te lleve de nuevo al hogar.

Existe un santuario menos más en Hoelbrak. Está dedicado a la Lechuza y es un lugar de recogimiento poco visitado por el viajero que no sabe que también se venera a este espíritu.

Si de algo nos enorgullecemos es de poseer un diente de Jormag, que es visto como el Gran Espíritu. El héroe Asgeir lo trajo consigo tras su lucha contra el dragón tras lograr arrancárselo. Todos los futuros héroes hemos pasado por el Gran Albergue, donde es expuesto el gigantesco diente he intentado golpearlo, porque la leyenda dice que si logras mellarlo, podrás derrotar al mismísimo Jormag cuando despierte.